NO HAY VACUNA PARA LA HUACHAFADA

 NO HAY VACUNA PARA LA HUACHAFADA

La ansiada llegada de las vacunas al Perú fue un tortuoso camino lleno de mentiras y promesas incumplidas por parte de nuestra ya desgastada clase política. Martín Vizcarra fue el pionero; prometiendo inmunizar a la población en diciembre del 2020, nada más alejado de la realidad. Lo propio hizo el “Vallejiano” Sagasti, quien cual mecedora nos llevaba en un vaivén de fechas y anuncios.

Finalmente llegaron, pisaron suelo patrio, el Boeing 777-300ER de Air France arribó suelo limeño con 300 mil vacunas del laboratorio chino Sinopharm ante la expectativa de la prensa nacional.

Precisamente la prensa fue la protagonista de este acontecimiento, los medios de comunicación se robaron el show con un despliegue pocas veces visto, enlaces en vivo, transmisiones y seguimientos a la ruta de la aeronave y hasta frases para el olvido de reporteras “emocionadas” fueron el condimento perfecto para magnificar este “logro” del gobierno morado. Parecía un alunizaje, la llegada del Papa Fransisco, la Copa Mundial conseguida por nuestra selección… Una huachafada completa.

Hace apenas unos días fuimos testigos de la estrepitosa caída del presidente Francisco Sagasti en las encuestas, esto contraviene los intereses del Partido Morado en plena campaña electoral. Por más que el líder y candidato Guzmán le dedique párrafos enteros en redes sociales en elogiar al gobierno por la llegada de las vacunas, esto no es suficiente, había que echar a andar la maquina propagandística del estado, y no, no estamos hablando del Diario El Peruano o TV Perú, hablamos de prácticamente todos los canales de televisión, radio y medios escritos.

Las loas a Sagasti, las frases de esperanza de reporteras conmovidas y las ya acostumbradas líneas editoriales zalameras de diarios como La República, se encargaron de “informar” a la población peruana. Ni la llegada del seleccionado Italo-Peruano Gianluca Lapadula generó tanto despliegue en nuestros coleguitas capitalinos, digno de un país tercermundista. No cabe duda que Dios perdona el pecado, pero no el escándalo.

Jeison Rosas

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